El avión arribó en el aeropuerto de la capital norteamericana con el ocaso formándose. Pisar suelo Americano dio a Bethany un respiro. Italia, aunque hermosa y sublime, no dejaba de sentirse tierras extrañas. Mientras que el pequeño e insignificante trozo de Estados Unidos que apenas llevaba recorrido (el aeropuerto) forjaba en ella un anhelo de añoranza. De forma ingenua, se creó una inocente ilusión de que su casa, o la de sus padres, reforzarían ese sentir.
Encontró a sus padres con mucha fa