Brahim tomó un pedazo de tela color carmesí con el que vendó los ojos de una mujer blanca de cabello rojizo que estaba en medio de la estancia vestida tan solo con sus bragas de hilo blanco.
-¿Qué piensas hacerme? -Preguntó Bethany, extasiada.
Brahim se contuvo a cualquier respuesta, como era su costumbre. La esencia mística era parte del juego. Se posicionó a espaldas de su cuñada y dividió en dos mitades su cabello para depositar húmedos besos en el largo de su cuello y descendiendo por su esp