Jux
—¿Es esa la razón por la que te negaste a volver? —preguntó Rowland.
Lo ignoré por completo, con la mirada fija en Janine mientras saludaba a sus colegas antes de dirigirse al puesto de comida. Recordé que Claudia la había puesto a cargo de toda la sección de gastronomía y postres para el banquete.
—¿Jux? —Rowland rozó mi hombro con el suyo—. ¿Es la Luna la razón por la que decidiste quedarte aquí?
Encogí los hombros y bebí un sorbo de mi copa.
—¿Cómo la encontraste? —insistió, aún sorprendido por la presencia de Janine.
—Estuvo aquí todo este tiempo —suspiré.
Quién habría imaginado que mi Joya, aquella a la que busqué por todo el mundo, estaba tan cerca… y aun así no pudimos encontrarla.
—¿De verdad? —frunció el ceño mirando hacia ella—. ¿Estuvo realmente aquí todo este tiempo? —repitió atónito.
—Sorprendentemente, sí —agarré otra copa del bandejero que pasaba.
Rowland no podía creer que Janine hubiera vivido en Westland durante todos esos años. No lo culpaba. Yo tampoco lo creí