Janine
¡Nos encontró!
¡Jux nos encontró! Repetía en mi cabeza mientras ayudaba a los niños con la tarea. Puse la mesa y preparé la cena.
—Mami, ¿quién era ese hombre? —Ezra me sacó de mis pensamientos.
—¿Quién? —fingí no saber de quién hablaba.
—El hombre de afuera —respondió Isla, dejándome sin palabras mientras pensaba qué decirles.
Nunca les había mentido a mis hijos, y no pensaba empezar ahora, así que opté por evadir.
—La comida está lista —anuncié, esquivando sus preguntas con inteligencia.
—¡Yay! —Isla aplaudió y corrió hacia el fregadero para lavarse las manos.
Ezra, en cambio, se quedó allí quieto, mirándome fijamente, como si sospechara algo.
—¿Qué pasa, cariño? —pregunté, agachándome frente a él.
—Iré a lavarme las manos —dijo, moviéndose antes de que pudiera detenerlo.
Puse la mesa y serví la comida. Sin embargo, sabía insípida. No podía sacar a Jux de mi cabeza.
¿Cómo nos encontró? Esto estaba muy lejos de su manada, ¿qué hacía él aquí, en Westland?
De todos los lugares q