Después de mi inútil conversación con Melissa, me metí en la ducha.
Mi cuerpo se negó a sacarme de mi miseria y permitirme un sueño reparador.
En cambio, me quedé despierta mirando el techo desportillado reflexionando sobre lo que Alec y Kade me habían dicho.
¿Cómo podían pensar que les pertenecía? Acababa de empezar la escuela aquí y apenas los conocía. Sin embargo, afirmaron que les pertenecía, como si me conocieran desde siempre.
Hubiera sido más fácil ignorar a los gemelos si no estuvier