Tori sonaba frenética, y si sus rápidos golpes eran un indicador… algo había sucedido. Los gemelos y yo nos levantamos de la cama en un instante y nos pusimos cualquier prenda de vestir que pudimos. Quizás había una desventaja de dormir desnudo.
Abrí la puerta de un tirón una vez que los gemelos se habían puesto al menos unos pantalones cortos. Tori irrumpió, sus ardientes mechones eran un completo desastre, y su mirada no estaba enfocada. Yo aún estaba en el proceso de ponerme mi propia camisa