La ira de Tori la rodeaba como un tornado. Pedazos de vidrio rayaron y cortaron mi piel. Justo cuando pude sentir esa palpitante emoción, se me escapó de las manos. Una pared invisible cayó entre Tori y yo, cortando mi conexión con sus emociones. Respiré entrecortadamente y traté de calmar mis propios nervios antes de abrirme de nuevo a las emociones. En lugar de forzarlo, dejé que cada sensación pasara por mi lado para dejarlas ir.
El torbellino que era la ira de Tori se reanudó, soplando de u