Capítulo 42

Oliver

Palmeo a mi lado en busca de Allegra, pero no está. Me incorporo para ver su silueta sentada mirando hacia la ventana, abrazando sus rodillas.

―Que sucede, ¿no puedes dormir? ―pregunto sentándome a su lado, luego de encender la luz.

Ella asiente. Reparo en la desnudez de su torso, en sus senos pequeños y firmes tapados con sus rodillas. En su piel nívea y suave bajo mi tacto. Lleva el cabello suelto, es negro y largo, le cae todo en la espalda.

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