Su casa era increíble, realmente increíble. Y estaba realmente fuera de la ciudad, muy lejos y demasiado privada, también.
Al principio, pensarías que era una cabaña pequeña, pero una vez que te acercabas y mirabas más allá de los árboles que cubrían la mayor parte de ella, veías la más magnífica colaboración de lo moderno y la naturaleza.
Estaba hecha de grandes troncos y las cristaleras que rodeaban las habitaciones más grandes, como el salón y el comedor, eran gigantescas, parecían paredes..