Le haré hablar, prometió.
Casarse con él le daría tiempo. Así que más le valía ir a esa boda después de todo.
— Mamá, he terminado. No creo que pueda quedarme más tiempo. Se me va a caer la piel si lo hago— , gritó Charlotte desde el baño, envolviéndose con el sedoso albornoz que su madre le había dado antes.
— Bien. Ahora sécate y ponte ese vestido— , señaló un vestido verde lima que había sobre su cama.
Charlotte suspiró y se acercó a la cama. Se tomó su tiempo para vestirse y, cuando terminó