Con los ojos llenos de las nuevas caras que la rodeaban, miró a su alrededor y casi jadeó. Nunca se había dado cuenta de que la Terrace Room que ella y Patrick habían visitado ayer podía ser más hermosa. Luces doradas colgaban del alto techo, flores caras a lo largo del pasillo... todo era dorado. Casi se sintió fuera de lugar.
Se preguntó cómo se habría sentido si hubiera podido caminar por el pasillo hace dos años. Seguro que se habría sentido cien veces mejor, sabiendo que el hombre que la e