Capítulo 49 – Un reconocimiento desagradable.
Al llegar a la masía, Adriano se sentía nervioso y ansioso. Cuando abrió la puerta, se encontró con que Gianina se encontraba sentada en el sofá de la sala.
—¿Qué sucedió? —preguntó Gianina, poniéndose de pie y acercándose a él.
Adriano se dio cuenta de que lo había estado esperando.
—Me lo confesó todo —dijo en un suspiro.
Gianina alzó los cejas, y lo observó boquiabierta.
Adriano inspiró profundamente, se encaminó hacia el sofá y, luego de soltar el aire con lentitud, le contó con lujo de deta