Todavía en estado de shock, me quité las gafas para verla con mayor claridad, olvidando las recientes marcas que la bofetada de George había dejado en mi rostro.
Era la misma mujer con la que George se había besado la noche de nuestra primera cena juntos en el hotel, la misma noche en que me drogó antes de acostarse conmigo.
Aún recordaba su rostro con claridad, incluso después de todos estos años.
¿Cómo se atrevían a traer a una prostituta para que fuera el tutor de mi hijo? ¿Era esta la razón