Las pesadillas empezaron a resurgir en su mente, asfixiándola hasta ser despertada súbitamente. El corazón le palpitaba a un ritmo anormal y en sus ojos de tormenta había miedo.
Los brazos de Jean Pierre aún la sujetaban con fuerza, pero de igual modo, ella deshizo ese acogimiento para levantarse. Lo miró un par de minutos mientras dormía, sabiendo que prefería más la idea de estar sola, a confesar aquellos sentimientos que habían florecido por él.
Adeline con frialdad, desvió la mirada y empe