Narra Gabriel
Ahora que estoy con Alessa en aquella cabaña simplemente era perfecto, tenerla entre mis brazos era maravilloso, así que simplemente me dejo llevar y reclamo sus labios, hasta que me sienta extasiado, y claro ahora sí puedo tocar como me plazca.
-Si quieres tocar puedes hacerlo
He quedado en shock, y me quedo mirando a Alessa quien me dedica una sonrisa burlona, así que solo levanto mi ceja y doy una sonrisa traviesa – con que ¿leíste mi mente?
-Si tú lo haces ¿Por qué yo no puedo