—-¿ Qué haces? Suéltame ahora mismo Aaron, no tienes ningún derecho a hacerme esto — le grité intentando que me dejara.
Sin soltarme de mi brazo, Aaron me llevó hasta donde estaba su coche, abrió la puerta del copiloto mientras me miraba.
—- Sube tenemos que hablar —- me gritó.
—- !!No¡¡ si quieres hablar de acuerdo, pero aquí en la calle — conteste cruzandome de brazos.
—Irene, será mejor que subas al coche, me tienes que dar muchas explicaciones y no quiero que la gente que pasa por aquí, lu