Capítulo ciento veintitrés: Meta conseguida.
—Me divertí mucho mi sol— su vos en mi oído sonaba cálida,
— Yo también— le contesté mientras seguíamos bailando.
Después de un rato, Steven comenzó a actuar distinto, deslizaba sus manos por mis caderas, hasta que yo lo detenía cuando quería ir más allá,
— Vale, tranquilo— le dije sonriendo,
él se acercó a mi cuello y comenzó a dejar besos firmes, acortando el espacio de tal forma que se estaba volviendo difícil poder bailar o movernos siquiera.
— No me resisto— susurro nuevamente en