Capítulo ciento ocho: El final de la reunión.
En ese momento los tres hombres que faltaban; aparecen junto a nosotros peleando como niños, Pablo se acerca y saluda a su madre abrazándola mientras que a su padre solo le hace una reverencia, luego posa su mano en mi cintura,
— Me alegro de que por fin hallan conocido a mi prometida— aclara y su padre solo se va hacia la casa sin decir nada,
— Ven amor, vamos a sentarnos— me lleva con él mientras dos mujeres muy arregladas se ponen de pie,
— Hola un gusto, soy la esposa de Tomás— se pr