Capítulo ciento cuarenta y seis: Bienvenida a tu casa madre.
Una nueva mañana se hacía presente, nos levantamos temprano y junto a Dilan y Renata fuimos a hacer compras para dejar bien surtida la granja, después de comprar todo llenamos los baúles de ambos autos y nos fuimos a ella.
A las once de la mañana, por fin la ambulancia que traía a mi madre, llego a la entrada, Juno salió corriendo para recibirla, yo lo seguí para tomar las pertenencias de ella de las manos del enfermero, una vez adentro de la casa, abracé a mi madre,
— Bienvenida a tu casa