MARINA
HORAS ANTES
—Creo que así le quedará mejor —sonrío.
—Sabes, eres la mejor estilista del país —me dice la señora Anacreni, a quien le había realizado un corte en capas y teñido el cabello caoba a platino con destellos dorados.
Algo que yo ni loca me haría, pero al final ella era quien pagaba y mandaba.
—Sabes, eres muy hermosa —me sonríe.
Levanto la mirada hacia el espejo, nunca me he considerado fea, pero tampoco la gran cosa en belleza, mis ojos avellana, casi amarillos, es lo que má