Cuelga, no dice nada más y mi hermano mayor me mira con ojos amenazantes.
—Mi padre no sabe nada de Emma y mi hijo, espero que sepas cerrar la boca con eso.
—¿Y si no lo hago, qué? —levanto el mentón con la poca dignidad que me han dejado.
—Entonces no recibirás el dinero que tengo planeado darte cada mes, sabes que ahora te has convertido en una pobre mujer sin nada, si me tocas los cojones, juro que te quito el apoyo, ¿crees que Julian te dará el apoyo? Luego de tus malditas mentiras, no,