Se acercó a la pequeña fuente, y sostuvo a Zarek, tratando de ocultar su rostro del hombre. Pero no le sirvió de nada, había bastante luz en el lugar y estaba segura que su característico cabello rubio destacaba muchísimo en contraste con el vestido negro.
—¿Caperucita? —preguntó él en voz baja, sorprendido. Escucho una silenciosa tos por parte del sacerdote, como advirtiéndoles que no hablasen.
Elissa se puso totalmente colorada hasta la raíz del pelo, todo fue tan obvio, seguro la gente est