—No lo sé. Ray lo encontró. Un lugar elegante que le recomendaron sus amigos.
Nicole se puso de pie y les sirvió a cada uno una taza de té de una tetera que había sobre la mesa.
Después de llenar un pequeño plato con diminutos sándwiches para los dedos, los llevó de vuelta a las sillas donde los sentó en una mesita. Le dio una taza a Janeth y volvió a la mesa a por la suya.
—Gracias por hacer esto conmigo —agradeció Janeth, sorbiendo su té—. Realmente necesitaba esto.
Nicole dejó el té