84. Soy infértil
El primer aliento que Aria tomó fue como fuego líquido ardiendo dentro de su garganta, tuvo que gritar casi haciendo gárgaras porque se atragantó con su propia saliva caliente.
Despertó de golpe, jadeando, como si hubiera estado sumergida en un lago oscuro por días, se sentía sucia, impura. Tenía la sensación de que el cuerpo no era suyo y al mismo tiempo como si sus extremidades estuvieran recién despertadas después de mucho tiempo.
«¿Por qué...?», se preguntaba, pero entonces escucho ruido