Rosa…
No puedo dejar de mirarlo. Parece salido de una revista de moda. No puedo creer que eligiera a alguien como yo, una chica normal y corriente.
“Sé que soy guapísimo”, dijo Ashton con una sonrisa burlona, sabiendo que lo estaba mirando como una rara.
“Oh, ¿estaba mirando?”, le respondí con las mejillas sonrojadas, o quizás se debía a que ya llevaba tres copas de vino.
“Oh, Amore”, se rió. “No has dejado de mirar desde que te recogí”. Sonrió satisfecho, como si lo estuviera disfrutando.