Willow…
Adrian fue a hablar con sus suegros mientras yo limpiaba la mesa. Parecía apagado todo el tiempo que cenamos. No habló mucho y algo me decía que algo malo debió haber pasado. Adrian se me acercó justo cuando terminaba de fregar los platos. “Willow”, me llamó por mi nombre.
Me di la vuelta y lo miré. “¿Sí?”.
“Um, le pregunté a mis suegros si podían cuidar a los niños. Quiero hablar contigo en privado sin interrupciones”.
“Por supuesto, ¿a dónde quieres ir?”, pregunté, sintiéndome nerv