Mundo ficciónIniciar sesiónEstábamos terminando de almorzar en la cocina de la hostería, una mesa larga con los mismos que habíamos desayunado en los Rápidos, cuando Linda se acercó a saludar y a avisarles a Pedro y Lucas que su habitación ya estaba lista.
—Yo no me quedo —terció Pedro.
Linda se lo quedó mirando mientras mi plato de ternera con puré de pronto me sabía a cicuta. Alcé un dedo digiriendo el mal trago. Li







