Mundo ficciónIniciar sesiónA partir del día siguiente empezamos a ocuparnos de los duendes. Todas las noches, después que Ariel se dormía, la llevaba a Península San Pedro y la dejaba trabajando en el sello. Mientras ella se dedicaba a tejer la red de energía y oraciones que debía confinar al clan, yo pasaba el tiempo charlando con otros duendes, dríades, algunas hadas audaces y hasta un par de silfos. Todos los bosques de la zona parecían estar ya ocupados, y pro







