Leah
Me cubrí la boca para bostezar cuando el camarero del restaurante me dejó la carta sobre la mesa. No podía creer lo rápido que habían pasado las vacaciones, tenía la sensación de que solo llevábamos una semana en lugar de dos meses. Sin embargo, era hora de volver a la rutina.
Mis padres tomaron un vuelo dos semanas antes para tener todo listo para nuestra llegada. Programar algunas citas con agentes inmobiliarios y organizar las cosas en la compañía. Luego de los cimbronazos que habíamo