Leah
Papá estaba leyendo en su despacho cuando entré. Él alzó la vista brindándome una sonrisa amable, se levantó de su sitio y me señalo uno de los sillones de cuero frente a su escritorio, yo tomé asiento, esperando que disparara. Estaba segura de que algo deseaba decirme de otra forma no me habría citado tan temprano.
—¡Cariño, que gusto verte!—Rodeo el escritorio y apoyó sus caderas contra él con una sonrisa. —¿Los niños ya salieron a Long Island?
—Hace un par de horas. —Dije acomodándome e