Leah
Frederick estaba mirando a los oficiales que interrogaban a Williams, a escasos metros de donde nos encontrábamos. Se había quedado muy quieto, como en estado de shock, paralizado, contemplando la escena como si no pudiese creer lo ocurrido. Me fue inevitable ver la culpa y el dolor en sus ojos, sin embargo el pánico me tomó por sorpresa y comencé a gemir de forma histérica, como un animal herido, dando gemidos de dolor.
Me temblaba todo el cuerpo y sentí nuevamente deseos de vomitar, tal