Frederick
Cuando salí del garaje acelerando sentí que hacía más frio de lo común, a través del casco se colaba el aire punzante de la noche. A esa hora algunas personas aún caminaban por las aceras y los automóviles iban y venían aunque con menor intensidad que en hora pico.
Recorrí las calles esperando encontrar el pastel de chocolate que le hacía tanta ilusión a Leah o al menos una porción que reemplazase la que me había comido el día anterior. Recorrí algunas cafeterías con la esperanza de