Frederick
Cinco meses después
Hércules me dio un lengüetazo en el rostro para que despertase, luego tomó el edredón entre sus dientes para tirar con fuerza hasta que quede completamente descubierto mientras movía la cola. No había sido fácil que Leah lo aceptara, de hecho se había vuelto completamente loca tal como imaginábamos, pero finalmente los niños se salieron con la suya. La convencieron de que lo alimentarían, lo sacarían a hacer sus necesidades y jugarían con él. Todo era mentira ob