Mundo de ficçãoIniciar sessãoRaphael no se apresuró. Cada paso le pesaba, le dolía en alguna parte, lo enojaba. En cambio, su mente iba trabajando a toda velocidad. ¿Qué le iba a decir cuando la viera?
Aquello tenía que ser una broma, una de muy mal gusto, y en cuanto viera el cielo le mandaría la vulgaridad más verde y apestosa que se su







