“Mi mente es un laberinto oscuro y retorcido, un lugar donde el bien y el mal se mezclan sin respiro. Dentro de este abismo mental encuentro una satisfacción perversa al arrebatar vidas, una sensación de importancia y poder que alimenta mi existencia a través de la muerte, algo que nadie comprende. Es como un animal que cada vez me pide más y más…y solo busca devorar. Matar se ha convertido en una forma de afirmar mi presencia en un mundo que nunca logró comprenderme, ni quiénes me criaron y me