Malcriada e inmadura.
Alarmada, Zoe dio varios pasos hacia atrás, y veía constantemente a su espalda, buscando con mucha desesperación una salida para huir. Porque de una forma inexplicable para ella nuevamente todo lo que percibió dentro del bosque se repetía en esa habitación y peor fue su temor cuando escuchó un leve aullido proveniente del exterior.
«¿Cómo pueden existir personas que se convierten en animales?», analizaba aún aturdida, bien que ha escuchado sobre las leyendas de hombres lobos y sobre seres mágic