Clara
Los hombres que vienen con él y traen la carga empiezan a bajar todo, y me sorprendo de que no solo compró un sofá con sillones nuevos; también hay sillas, una mecedora y hasta una hamaca.
¿Es en serio? ¿Por qué me trajo tantas cosas?
—¿Dónde ponemos esto? —pregunta alguien.
Me giro hacia la persona que ha hablado. Trae varias bolsas de provisiones. Es comida de todo tipo, y mucha.
Mi corazón palpita emocionado, pero también me da un poco de vergüenza, porque es obvio que notó mi necesida