— EPÍLOGO. —
✧✧✧ Tres años después. ✧✧✧
La hembra caminaba por las calles agrietadas, donde la naturaleza comenzaba a reclamar el territorio que una vez le perteneció. Los edificios estaban destruidos, cubiertos de enredaderas que se aferraban a los restos de las paredes, mientras el musgo y las plantas prosperaban por doquier.
El olor a sangre y muerte se había disipado, pero en su lugar reinaban el polvo, la humedad y las hierbas.
Alfa Connie avanzaba por el antiguo territorio de la manada Garra Dorad