Capítulo 68: Moriré si lo traiciono.
El hechicero, Armandite, trazaba el círculo mágico en el suelo del templo.
Las luces rojas se proyectaban en las paredes antiguas, un olor fuerte al hierro de la sangre, era olfateado por Connie, por supuesto, proveniente de ese hombre.
Alfa Connie no podía evitar sentir que estaba siendo arrastrada hacia un destino inevitable.
«¡VÁMONOS CONNIE! ¡Puede ser peligroso! ¿Recuerdas lo que nos dijo nuestro mate?, que nuestra magia era exponencial y que el Circulo Escarlata solo nos limitaría.