El Rey Dragón, apretó los puños con una furia que amenazaba con estallar. El aire en la sala se volvió denso, cargado de tensión entre él y el hombre lobo que tenía enfrente.
—No me hables de ese lobo Alfa —respondió Gael, su voz resonando con una altivez que helaba la sangre—. No tengo tiempo para tus amenazas. Mi única prioridad es encontrar a mi esposa.
Aeron lo observó con atención, intentando desentrañar la desesperación que se ocultaba tras los ojos violetas del dragón. A pesar de