Sus manos lo agarraron con una fuerza descomunal de los hombros, la hembra totalmente desnuda, apoyaba el peso de su parte superior sobre el torso de él, sus senos rozando la piel de ese macho, sus garras con ferocidad se incrustaban causando que pequeños hilos de sangre surgieran.
—Ahg… —un pequeño sonido ahogado de dolor salió de ese Rey dragón, que apretaba sus dientes.
Gael, subestimó tal acto tan significativo como la vida misma de un lobo sea macho o hembra. Él abrió sus ojos de par