Capítulo 149: No le tengas piedad.
Las estrellas se apagaban lentamente, dejando su lugar a los primeros rayos del sol que apenas lograban colarse entre las frondosas copas de los árboles.
Ray, frente a la barrera.
Ese enorme e imponente lobo de pelaje oscuro, entrecerró los ojos y dejó escapar un gruñido bajo. Apretó entre sus colmillos el fragmento púrpura del anillo de la hechicera Ingrid.
Al sentir el contacto, la barrera se empezó a mover como si fuera agua, y con un movimiento veloz.
¡SLANK!
¡LOGRÓ ATRAVESAR LA BAR