Capitulo treinta y tres

—Ana, por favor tienes que estar tranquila

—Tranquila — rio sarcástica y una lágrima corre por mi mejilla — Una niña que no conozco me llama tía y él — Lo señalo.

— Me mintió — Mi voz se rompe por el llanto, estoy decepcionada, molesta y dolida porque Andrés se burló de mí.

—Ana, hermana, deja que te explique

—Cállate — Le grito tan fuerte que me arrepiento a ver a la niña correr lejos de mí. — Clara, cariño lo siento, la tía no es así de mala, solo estoy algo sólida — No puedo evitar llorar.

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