Ambas salieron del hospital con prisa, no mentían al decir que el trabajo no da espera y Marisa tenía al menos cinco reuniones programadas durante el transcurso del día. Debido al incidente, ya se había perdido de tres
— Pedí que trajeran el Audi, no puedes retrasarte más—
— No era necesario, podríamos haber tomado un taxi. ¿Cómo te sientes?—
Se pararon en la acera esperando a que llegara su auto
— Horrible, creo que estuve a nada de que me diera un paro cardiaco—
— No fue tu culpa, ni la de