— No sabes cuánto lo lamento Mar, de verdad... No fue mi intención herirte con mi manera de reaccionar ante todo el asunto de mi padre
Ojalá fuera tan simple
Cada quién estaba demasiado inmerso en sus propias preocupaciones
Alessandra se había mantenido ocupada con algunos encargos de Marisa, no solo de trabajo, se había ofrecido para ayudarla con los preparativos de la fiesta de Gabriela y llevaba días corriendo de lado a lado por toda la ciudad
— ¿Necesitas ayuda con eso? — reconoció esa voz