Mundo ficciónIniciar sesiónCinco años después
La casa tenía más luz que antes.
No porque fuera distinta.
Porque estaba habitada de otra forma.
Mara lo pensó mientras apoyaba una taza de café sobre la mesa, esquivando con precisión automática un pequeño tren de madera abandonado en el medio del camino. Desde la sala se escuchaban risas —no ordenadas, no suaves— sino vivas, desbordadas, imposibles de ignorar.
—No corran —dijo, sin levantar la voz.
No porque







