- Oye ¿no has visto a Darek por ahí?
- No, pero a quienes si he visto son a sus sabuesos, estaban custodiando tu cuarto.
- Qué raro, pensé que estaba por aquí, sentí su presencia.
- Ah, pues quizás vino y al escucharte llorar salió espantado, no quería ver a la llorona.
Nuevamente reí, Varg tenía la extraña cualidad de aligerar el ambiente cuando la tristeza reinaba.
- Todo un comediante Sr. Lobo.
- ¿Lía puedo hacerte una pregunta?
- Dime
- No es por querer echar leña al fuego ni nada parecido,