Capítulo 36
Sin pensarlo dos veces, corrí en dirección a Azel. De alguna u otra forma su ausencia me generó tristeza. No estaba segura de si el ángel iba a corresponder a mi abrazo, pero necesitaba el contacto. Todo este tiempo sentía como si una parte mía estuviese en falta. Al llegar al cuerpo de Azel frené por unos segundos, sentí por un instante miedo, pero no era miedo hacia Azel sino que era un miedo a lo desconocido que conlleva su naturaleza angelical. Últimamente andaba demasiado familiarizada con