CAPÍTULO 94.
Capítulo 94
La lluvia no daba tregua. Guzmán conducía la camioneta blindada por un camino de tierra, lejos de las luces de la ciudad y de cualquier mirada indiscreta. En el asiento trasero, Deisy se abrazaba a su vientre, mirando por la ventana con el miedo pegado a la piel.
No habían hablado durante todo el trayecto. El silencio solo era interrumpido por el chirrido de los limpiaparabrisas y el motor constante del vehículo.
Finalmente, llegaron a una pequeña cabaña oculta tras una espesa cort