“Necesito verle,” dijo Dominic. “Antes de la reunión. Antes de las autoridades, antes de todo. Necesito ver a mi padre primero.”
Mara le miró desde el otro lado de la mesa de la cocina de Clara. Era pasada la medianoche. La ciudad afuera estaba quieta. Él apenas se había movido de esa silla en una hora y ella apenas había apartado los ojos de su cara durante ese mismo tiempo porque estaba observando algo suceder en él que nunca había visto antes y no quería perderse ni un solo momento.
Estaba